domingo, 16 de septiembre de 2007

LO QUE OS HABÉIS PERDIDO....


Hola a todos los balbacileños que no pudieron estar este finde en el Cristo.
Tengo que deciros que han sido unas jornadas gastronómicas intensas. Nosotros llegamos a la cena del viernes, pero ese mismo día hubo vermut (como todos los años).

El plato fuerte de la cena fue el corderito (rico... rico...). El sábado un vermut popular patrocinado por Ángel (gracias Angelillo, el jamón estaba de muerte). Para cenar nos volvimos a juntar todos y comimos caldereta. En fin... como véis todo el día en un pienso.




Los ratos entre comidas jugamos al Catán y al Rumi-Rustic (enhorabuena a los artistas que lo crearon).




Qué puedo deciros... un gran fin de semana. (Por cierto, qué tal fueron las fiestas de Guada?)




Besos a todos

2 comentarios:

La Hermana dijo...

Hola chicos:

Todo no se puede hacer... y algunos nos decidimos por Guada. La noche estuvo muy bien, no llovió y se nos pasó volando, incluso algunas disfrutaron de los encierros y vaquillas... (yo no que soy mayor).
En la próxima convocatoria ya veremos.
Besos a todos.
¿Como va el alojamiento para el Pilar?

el ari dijo...

Arrugas que son surcos con retoños tiernos,
livianas como son los fardos de cargar los sueños
que tragan ruedas de molino y se les ven todos los huesos,
que saben que sus años tienen más de cuatro inviernos,

silencio por el techo, por los platos llenos,
silencio bañado en sudores de los jornaleros,
el sol lo han hecho sus jirones,
que saben lo que vale un beso,
que no quieren llevar los nombres de sus carceleros,

¿qué saben las tripas de puños cerrados?,
saben que las riegan los amargos tragos,
saben todo y más de tenerse en pie,
de la soledad,
saben porqué está siempre duro el pan,

monedas de tan sucias tan desdibujadas,
odioso tintineo en manos encalladas,
y son las patas de sus mulas
si el látigo se llama hambre
las dueñas de caminos que no son de nadie,

cerrojos al antojo de la poca hondura,
abiertos para dar paso a las herraduras
que dejan huellas que los guían para volver a desquitarse,
para no tener que rasgarse más las vestiduras.